miércoles

Las grietas en los pezones



Son heridas que suelen aparecer los primeros días de la lactancia, y muchas veces son profundas, y provocan en la madre mucho dolor, sobre todo cuando el pequeño comienza a succionar, a veces impidiendo la lactancia.

Para prevenirlas es necesario conseguir que el niño desde el primer momento se agarre bien al seno y succione correctamente en los primeros días, sin que tome más alimento de un seno que del otro, ya que a veces se producen en un solo pecho y a veces en ambos. Para ello es necesario no ofrecerle en primera instancia ni el chupete ni el biberón, y de ser necesario tener que alimentarlo sin el pecho es mejor hacerlo con una jeringa o una cucharita, para asegurarnos que consume bien la leche materna.

Hay que amamantarlo en la posición correcta, siempre o sea con su cuerpo frente del nuestro, y la cabeza pegada al seno, y siempre hay que proteger tanto antes como después de amamantar la piel del pezón, extendiendo una pequeña capa de leche sobre el pezón y la aréola.

En el caso de que aparezcan las grietas, primero debemos consultar con nuestro médico para que determine la causa y nos ayude a corregirla, y recordar que la misma tardará unos días, en curarse, y resultará bastante molesta. Se pueden utilizar cremas a base de lanolina, compatibles con la lactancia y bajo la supervisión del especialista ingerir algún analgésico, o sacarnos la leche con un sacaleche y reanudar el amamantamiento cuando la misma se cicatrice.

Si apareciera sangre, no debemos preocuparnos, ya que al bebé no le hará daño, y recordar que las grietas, bajo ningún punto son una excusa para interrumpir la lactancia definitivamente.
fuente embarazo 10 
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