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Qué deben hacer los padres cuando los hijos se pelean


Cuando los hermanos no se llevan bien, se denomina “rivalidad”, lo que significa competencia. Las peleas entre los niños son normales y hasta incluso saludables. Esas situaciones los preparan para encauzar los conflictos que irremediablemente tendrán a lo largo de su vida con personas ajenas a su familia.



Según la Licenciada en Psicología de la Argentina, Doris Saslavsky, los mayores factores desencadenantes son junto con los celos, el amor y la admiración por los padres y que el hermano “invada”.

El otro hermano puede ser modelo o adversario como en todas las relaciones humanas. En este contexto, el hermano es visto como opositor y los chicos buscan hacer alianzas con sus progenitores.

Agresiones
Los niños se pelean para diferenciarse y tener deseos propios, situación que puede extenderse a la edad adulta.
Un niño hace “ruido” porque no se siente querido y reconocido por alguno de los padres.

Discuten entre hermanos porque tienen personalidades diferentes; para llamar la atención, o porque no desean compartir un juguete o ropa, o simplemente se sienten aburridos e inactivos; estas circunstancias se dan más cuando hay poca diferencia de edad entre ellos.

Entre los 7 y 12 años


Es la etapa de mayor agresión que, si aprenden a manejarla, los niños advertirán el arte de la negociación y la resolución de los problemas.

Actitud de los padres

Nunca deben hacer alianzas con alguno de los hijos, tampoco permitir que un hermano critique a otro, menos aún si el otro hijo no está presente.

Pueden servir de guía y jamás de juez en las peleas, e incentivar a los chicos a resolver sus propios problemas.

Evitar la pregunta: ¿quién empezó?. Hay que esperar para intervenir y dar una oportunidad para el entendimiento, sin enjuiciar. Ante una situación “densa” los padres pueden actuar de mediadores o moderadores para que los chicos lleguen a un acuerdo. Si es imposible –por ejemplo si se pelean por programas de TV o video- hay que apagar la TV.

Si se pelean físicamente, es imprescindible la intervención de los adultos, alentarlos a que hablen entre ellos y aplicarles un castigo por igual, evitando amenazas agresivas y gritos.

Los progenitores tienen que soslayar las comparaciones así como la tendencia a tratar a los hermanos por igual; por el contrario, deben reconocer a cado uno su talento, celebrar sus aptitudes y darse tiempo para conversar por separado.

Otras recomendaciones

Ser justos. El hermano mayor no es el que tiene que ceder siempre, ni debe sentirse responsable de su hermano menor.
No fomentar las acusaciones de unos y otros.
Reconocer que los hijos no son iguales ni van a reaccionar de la misma forma.
Hablarles con calma y sosiego cuando los chicos se predisponen a buscar la solución de un conflicto.
No comparar.
Ignorar las peleas y dejar que los chicos resuelvan solos, salvo que la agresividad sea excesiva.
Elogiarlos cuando no se pelean y mostrarles su contento por ello.
Ofrecerle al hijo mayor oportunidades para enseñar y cuidar a los menores.
No guardar rencor hacia ningún hijo.
Establecer reglas claras y fijas en la familia y propiciar la interacción positiva, los sentimientos de afecto y bondad.
Darles el ejemplo. Si los padres pegan a sus hijos, ellos acaban pegándose.

Hacerles reconocer los beneficios de respetar las necesidades y deseos de los otros; que el ser humano necesita compartir, ayudarse y comunicarse, debiendo primar el cariño hacia los demás.
fuente desconocida-internet
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