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jueves

Los padres ante el miedo de sus hijos




El recurso que los pequeños utilizan es llamar a sus padres, que son su apoyo y defensa. ¿Cómo debemos actuar? Los profesionales aclaran que las soluciones deben hacerse a la medida de cada estilo de familia y cada niño. No obstante, se pueden establecer normas generales recomendables. Estas corresponden al período evolutivo de entre los dos y tres años, aproximadamente, y no son las mismas que tendrían que aplicarse en el caso de pesadillas o terrores nocturnos, que aparecen en una fase posterior, a partir de los tres años y medio y hasta los seis años, más o menos. 

¿Qué consejos son los más importantes? 

• La mayoría de las veces en que el chiquito se despierte se dormirá él solo. Esto significa que no tenemos que correr a su lado ante el menor indicio de que se ha despertado. Cuando escuchemos una pequeña queja o que nos llama, conviene esperar un momento y, si persiste, acudir. 

• No hace falta correr por el pasillo precipitadamente y llegar a su lado con la respiración entrecortada. Lo que el pequeño necesita es seguridad y semejante imagen inquietaría a cualquiera. Lo mejor es que nos vea tranquilos y a su lado. Si transmitimos ansiedad, sus miedos se incrementarán. 
• Tampoco debemos hablarle demasiado o tomarlo en brazos, porque lo despabilaremos más, y se trata de que vuelva a conciliar el sueño. Además, los razonamientos de los adultos explicando que no tiene motivos para tener miedo no le sirven. El está asustado y precisa que le den seguridad y apoyo.

viernes

Niños con pánico a los extraños


Niños con pánico a los extraños. Muchos padres observan a menudo que sus hijos, sobre todo cuando los mismos tienen entre 1 y 2 años de edad que prefieren evitar estar en presencia de gente desconocida o con la que no tienen demasiado contacto. Esto es absolutamente normal, por lo tanto no hay que darle mayor importancia.

Es importante respetarlos y no forzarlos a tener contacto con primos, tíos o amigos lejanos de lafamiliasi ellos no lo desean así, tampoco debemos retarlos o avergonzarlos frente a los mismos, ya que ésta actitud desaparece a medida que van creciendo y con el tiempo logran sentirse mucho más seguros.

Para tal caso si el niño en algún momento demuestra signos de sensibilidad hacia esas determinadas personas de las cuales se esconde, lo mejor será elogiarlos para que se sientan a gusto y no tildarlos de tímidos, miedosos, antipáticos o cualquier calificativo referido a su falta de sociabilidad.