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Causas de los abortos espontáneos


Las causas de los abortos recurrentes pueden ser anatómicas, fisiológicas, genéticas o inmunológicas y según su especificidad se recomiendan diferentes tipos de tratamientos.


Las causas anatómicas más frecuentes son las anomalías congénitas del útero y la incompetencia cervical. La primera tiene que ver con los problemas que se acarrean desde el nacimiento como el útero tabicado o el denominado “útero doble”. La segunda se produce cuando el orificio interno del cuello está dilatado e impide retener el embrión.

La incompetencia cervical es la causa más frecuente y la de mejor pronóstico: con una radiografía uterina con contrastepo drá conocerse el estado del cuello y las precauciones a tomar durante el embarazo.
Las causas fisiológicas están relacionadas con la llamada insuficiencia de progesterona. Los monitoreos ovulatorios revelan que la disminución de estas hormonas pueden inhibir el correcto anidamiento del huevo. El uso de dispositivos intrauterinos como método anticonceptivo, en muchos casos puede provocar infecciones uterinas difíciles de controlar y riesgosas. Las causas genéticas también pueden diagnosticarse pero son difíciles de neutralizar. El 30 por ciento de los abortos de este tipo se originan en fallas genéticas del embrión. Un análisis genético de una muestra de sangre de la pareja determina las probabilidades de que se repita el hecho junto con cálculos estimativos sobre la salud de un futuro embrión.

Las causas inmunológicas tienen una alta incidencia en los abortos recurrentes. En la mayoría de los casos se trata de una incompatibilidad de la madre y el embrión por semejanzas inmunológicas entre la pareja, que provocan un rechazo por parte de la madre. También puede suceder que la madre genere anticuerpos contra su propio organismo y cause trombosis u oclusiones vasculares placentarias que pueden conducir a abortos espontáneos. En cualquiera de los casos, lo importante es consultar a un médico. En la actualidad, los avances científicos permiten diagnosticar con un 99 por ciento de eficacia el pronóstico de los embarazos y, de esta manera, evitar posibles trastornos físicos y dolorosas frustraciones para la pareja.
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