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La frustración del aborto



Cualquier mujer que ha visto frustrada su ilusión de tener un hijo se pregunta cómo puede proteger su próxima gestación. Sufrir un aborto supone siempre un trauma para la mujer, tanto física como psíquicamente. Muchas se preguntan en qué pueden haber fallado, buscando las causas no en agentes externos, sino en ellas mismas. Quizá pueda servirles de consuelo saber que en muchos casos es la misma Naturaleza la que interrumpe el embarazo para evitar que se desarrolle un feto defectuoso, incapaz de sobrevivir.
A veces, un aborto se produce tan temprano que la mujer ni siquiera sabía que estaba embarazada. Sólo se presenta un pequeño retraso de la menstruación, a menudo seguido por una hemorragia más abundante de lo normal. Si esto ocurre repetidas veces, conviene que la mujer acuda al ginecólogo para que éste detecte la naturaleza y causa de estos retrasos.

La mayoría de los abortos se presentan durante los tres primeros meses. ¿Cuáles son las causas que los provocan? La respuesta no es sencilla. Existen causas determinantes, aquellas que malograrían también la siguiente gestación, y causas esporádicas, el aborto no tiene por qué repetirse y el siguiente embarazo, probablemente, terminaría felizmente.

Causas de los abortos en el primer trimestre

Las causas más comunes durante los primeros tres meses son las siguientes:

Alteraciones del embrión. El óvulo o el espermatozoide pueden haber sido defectuosos, o en la división de las células puede haber ocurrido algún error. Como estos frutos no serían viables, el organismo los expulsa antes de que su desarrollo siga adelante.
Dificultades para el anidamiento. El pequeño embrión, aunque esté genéticamente sano, puede tener dificultades para implantarse correctamente en la mucosa del útero. Esta mucosa o endometrio puede presentar inflamaciones o cicatrices (a veces las causa el Diu), o puede haber sido dañado por infecciones anteriores.

Alteraciones hormonales. El cuerpo lúteo, estructura semejante a una glándula, que se forma en el ovario después de la ovulación, es el encargado de proteger el embarazo durante los primeros meses, segregando la hormona progesterona. Si la producción de esta hormona es insuficiente, el embrión no puede seguir desarrollándose.

Reacción del sistema inmunológico. Aunque este fenómeno es raro, a veces ocurre que el organismo de la madre reacciona al embrión como a un cuerpo extraño y lo expulsa.
Alteraciones psicosomáticas. Las neurosis, la angustia y el estrés ejercen una gran influencia en el plano inconsciente de la mujer. En algunos casos, estas alteraciones psíquicas son tan fuertes que conducen más tarde o más temprano a un aborto.

Las causas de un aborto espontáneo pueden ser hormonales o físicas, estribar en enfermedades de la madre o del feto, o deberse a la ingestión de medicamentos. Las más comunes son: 1. insuficiente producción de hormonas en el cuerpo lúteo o en la placenta; 2. miomas u otros tumores en la pared del útero; 3. pólipos en el cuello uterino; o 4. dilatación prematura del orificio del útero.

 

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