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Aprovechar al máximo la visita al pediatra



¿Hasta qué punto tenemos derecho a importunar al pediatra?

Al concurrir a consulta, la mamá que es primeriza se comporta de un modo diferente de la que tiene ya varios bebés. La mamá primeriza es siempre más insegura y a veces se olvida de alguna de las cosas que pensaba preguntar. Viene con muchas dudas, aclara una o dos y se olvida del resto; por eso siempre les digo a las mamas, sobre todo a las primerizas, que anoten las dudas que tengan, que se hagan un cuestionario, un esquemita de los interrogantes que se plantean, ya sea sobre la alimentación o la vacunación, confiando en que al pediatra no va a molestarle en absoluto que una mamá saque el papelito y le haga las preguntas.

Es natural que ella no sepa, por ejemplo, si las deposiciones que tiene el nene son o no diarreicas, si el ombligo se cae o no, cuántos días puede esperar para que eso ocurra, y si puede bañar ya al bebé.

Inclusive las técnicas para el baño del bebé son una incógnita para la mamá primeriza. Las dudas y ansiedades son muchísimas pese a que la abuela o la tía le aseguren que se trata de una cosa muy sencilla. Y la mamá pregunta si es bueno tal champú, cómo es el enjuague, si hay que darle de mamar antes o después de bañarlo.

En épocas de verano puede pensar que tiene que bañarlo nada más que una vez por día, cuando en realidad puede bañarlo cuatro o cinco veces, inclusive con agua y sin jabón ni champú, porque la cuestión es refrescar al bebé, cosa que le hace mucho bien a la piel. Son todas pequeñas cositas que en la consulta se le olvidan y luego la obligan a llamar por teléfono para volver a preguntar.

Es muy común que nos digan: “¿la vacuna se la tengo que volver a dar? El bebé tiene gases, o cólicos, ¿qué tengo que hacer?” Son todas preguntas que si las trae anotadas podrán contestarse con mucha más comodidad en la consulta.
crecebebe.com
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